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viernes, 30 de septiembre de 2011

Carta a Alejandro Sanz


Bicheando por ahí, topo con un simpático blog que me ha encantado. Una de sus entradas de hecho me gusta tanto que no puedo por menos que reblogarla: se trata de una carta que escribe un científico español a Alejandro Sanz. Desconozco su antigüedad, debe de ser de primeros de éste año, pero no tiene mucha importancia. Antes de la carta, y para poder entrar "en materia", os recomiendo leer el siguiente artículo, no tiene desperdicio:


Y ahora sí, la carta:


Hola Alejandro,Hace muchos días que ando dándole vueltas a la ley Sinde, a los derechos de autor, y leyendo tus desafortunados tweets. Ahora que tengo las tres cosas juntitas, déjame que te comente algunas cosas.Soy científico, investigador del Centro Nacional de Biotecnología y actualmente “Visiting Assistant in Research” en la Yale School of Medicine, en New Haven,
Conneticcut.
Trabajo en el desarrollo de vacunas para el tercer mundo, centrando mis esfuerzos en la Leishmaniasis, una enfermedad olvidada que mata e incapacita en África, Asia y Sudamérica. Sí, esos mismos sitios para los que, de vez en cuando, puedes montar una parranda benéfica. Y aunque no lo sepas (y muchas personas no lo saben) es esa enfermedad que hace que miles de pobres niños tengan el vientre hinchado y mueran. La misma que hace que sus padres no puedan trabajar. Entre nosotros, ese tipo de enfermedades que hace que el tercer mundo siga siendo tercer mundo.
Cuando consigo que mi trabajo funcione, tras muchísimas horas de laboratorio exponiéndome a múltiples riesgos para mi salud, intento publicar mis resultados. ¿Sabes lo que pasa cuando lo hago? Que la revista se queda con todos mis derechos de autor. CON TODOS. Si quiero, no sé, poner una figura de mi trabajo en algún otro formato, tengo que pedir permiso. Por mi figura. Por mi trabajo. Y te hablo de figuras en blanco y negro. En color no podemos pagarlas.
¿Sabes por qué? Porque PAGO POR PUBLICAR. Sí, en serio, lo hacemos. Mi laboratorio tiene que pagar para poder difundir los avances científicos que puedan curar a esos niños o a sus padres en el futuro. PAGO POR PUBLICAR y tengo que pedir permiso por mi figura, por mi trabajo.

Ahora podrías meter en 140 caracteres que luchar por mis derechos no me impide que tú lo hagas por los tuyos; yo seguiría leyendo.
Desde que el hombre es hombre, desde que el ser humano es humano, ha demostrado que necesita expresar sus sentimientos. Y de ahí surgió el arte. También, al mismo tiempo, surgieron las preguntas de qué hacía aquí. Los famosos “de dónde vengo, quién soy y a dónde voy”.Y es que las dos cosas, ciencia y arte, son humanas, pero no por ello profesiones.
Mira, no sé, 100 o 200 años atrás. El arte lo hacía el que podía permitírselo. Y la ciencia también. Hasta Darwin descubrió el origen de las especies en un tour por el mundo, en el que vio que los pinzones de unas islas tenían los picos más grandes que otros. La gran revolución científica vino de un viaje de alguien que pudo permitírselo.
Ahora, industria mediante, los artistas cobran por entretener y los científicos cobran por descubrir cosas. Una maravilla para los que no somos de familias ricas y queremos hacer ciencia o arte.Yo me he quejado y mucho de mi falta de derechos. De intentar defender lo que ahora, para mí, es más que un reconocido trabajo. Y también creo cosas.
La diferencia es que yo con un salario tengo bastante. Y lucho por un salario digno. QUE ME PAGUEN POR MI TRABAJO. No creo que tenga sentido que me paguen tiempo después por mis logros. Te recuerdo que lo que yo quiero es una vacuna para el tercer mundo. Y pagar mis facturas. No quiero ningún rendimiento extra que no me merezco.No quiero derechos de autor, quiero que mis avances sigan derechos a conseguir su objetivo.
Entiendo que quieras que te paguen por tu trabajo. Y deberías (que lo haces) negociar lo que te paga una discográfica por grabar un nuevo disco. O que defiendas tu caché en los escenarios. Pero cobrar también impuestos sobre los CD´s , discos duros, lo-que-sea que la S.G.A.E quiera inventar para sangrar al ciudadano medio, perdóname muy mucho, pero yo, lo veo excesivo. Intentar lanzar una ley que te permita cobrar más de lo que te toca porque la industria que a ti te trata bien se está muriendo, lo siento, pero no. Limitar las libertades individuales para maximizar vuestro beneficio no es justo.
¿Sabes por qué tengo un blog de divulgación científica? Para que el mundo vea que la ciencia es importante. Para que posiblemente en el futuro sea una profesión digna. Yo no busco hacerme rico. Yo no quiero recortar libertades. Yo lucho por cambiar la industria que hace que mi actual profesión me obligue a tener otra con la que, juntas, poder pagar las facturas.
Y por favor, no vuelvas a comparar los derechos a recibir medicamentos de los niños pobres con el derecho a declarar culpable de piratería a diestro y siniestro. Que ya lleváis demasiado tiempo cobrando por ello. Renovaros o morid. Pero no hables de los que de verdad mueren aunque de vez en cuando reciban tu calderilla.
Atentamente,
Lucas Sánchez.

Y después de ésto, como muy bien dice el creador de dicho blog, todos deberíamos ponernos a pensar.

viernes, 11 de febrero de 2011

El día más triste



Por fin lo han conseguido. Menuda mierda. Aunque todos sabíamos en el fondo que la cosa era de mero trámite, la llamada Ley Sinde ha sido aprobada por apabullante mayoría absoluta; solo cinco votos en contra y una abstención. Esto da pie a que esos mafiosos de la SGAE y a las otras cuatro o cinco sociedades españolas que obran por derechos de autor a meter baza en internet y directamente cerrar las páginas que ellos consideren nocivas para su negocio. Y mientras, el gobierno las da sus bendiciones; claro, esperan sacar tajada de todo esto ¿por qué si no? Así personas indeseables como Alejandro Sanz, cuya residencia fiscal está en Miami, cobrará dinero de los españoles que no tributará en nuestra Hacienda Pública ¡ole sus huevos! Otro día, con más tiempo, me meteré con él más en profundidad.


Magnífico ejemplar de Vulpex Inquisitorum Rex.

Gracias a ésta medida represora de nuestra libertad como internautas, España se pone a la cabeza del grupo de países adalides del progreso y la modernidad, tales como China, Irán o Corea del Norte. Que los diputados y diputadas hayan recibido más de 450.000 correos solicitando que no se apruebe dicha ley, no ha servido de nada. Hace poco leía que una encuesta de opinión dio como resultado que el 98-99% de los españoles deseaba que se respetara nuestra libertad digital. ¿Qué han hecho nuestros politicuchos, personas elegidas para representarnos y hacer oír nuestra voz? Pasárselo por el arco del triunfo, ni más ni menos. Así nos va.

Yo, por mi parte, he elaborado un protocolo de actuación personal para afronta ésta nueva situación, y que incluye puntos como:

- No volver a comprar un puñetero disco
- No volver a comprar un solo juego
- No volver a comprar un solo libro
- No regalar nunca más ninguno de los tres objetos citados
- No ir al cine a ver una película española
- Descargar todo lo que pueda, de donde pueda.
- Boicotear en la medida de mis posibilidades a la SGAE y al resto de sociedades bucaneras que se lucran cobrando derechos de autor
- Abrirme una cuenta premiun en Megaupload y en Rapidshare, dos portales de descarga cuyos servidores están en ¡jódete Sinde! Suiza y Alemania.



Parafraseando a aquél famoso genio: ¡MÁS MADERA! ¡ES LA GUERRA!


lunes, 22 de febrero de 2010

Los hijos de Jack Rackham


La verdad es que hoy me apetecía colgar una entrada que hablase del airsoft, ese juego-deporte de simulación táctica que se me lleva los dineros, pero al abrir el correo me he encontrado un correo de un colega referente a la SGAE. De todas las entidades que existen, que ostentan cualquier tipo de poder, ésta en particular es la que más odio; no podeis imaginaros cuánto. Más incluso que una inspección de Hacienda y una pareja de la Guardia Civil de Tráfico juntos.

El caso es que, resumiendo, el correo habla de un carpintero a quien Serrat compra una mesa. Posteriormente el cantante invita a sus amigos, que disfrutan de manjares en esa misma mesa. Se aprovechan del trabajo realizado por el honrado carpintero. ¿Acaso no tiene derecho éste a cobrar un canon a los invitados del cantautor por disfrutar de su creación? Es más, ¿acaso no tiene derecho a cobrar por cualquiera que utilice una mesa, aunque sea del IKEA? Él se ofrece a recaudar el dinero y después reparte con el que sea.

Parece absurdo, pero eso es exáctamente lo que hace la SGAE. ¿Acaso mi mecánico cobra algo a los que se suben a mi coche? ¿O la dependienta donde compro mis pantalones me exige dinero cada vez que me los pongo? Entendemos que en ésta sociedad debemos pagar por por un bien o un servicio. Hasta ahí es correcto. ¿Pero cuánto debemos pagar a lo largo del tiempo? Cuando compro algo, entiendo que adquiero su propiedad. Si lo rompo, lo quemo o lo regalo es cosa mía, de la misma manera que es cosa mía poner música en una fiesta en mi casa para que mis invitados se sientan más a gusto.

Hace poco salía en las noticias algo que nos dejó helados: la SGAE cobraba un dinero a unos alumnos por representar una obra de teatro en su colegio. Pa mear y no echar gota. Si echamos la vista atrás, podemos encontrar cada pocos días una noticia similar. Para más inri, nuestro querido presidente nombra ministar de cultura a una directora de cine; quién méjor que ella para saber de qué va el tema. Los de la SGAE debieron nombrar ese día como fiesta oficial, ya los estoy viendo corriendo hasta la cercana plaza de Colón para bañarse en la fuente. Ahora tiene patente de corso para cobrarte por lo que les salga del orto, ya que, como dice el refrán, tienen a San Pedro para que se lo bendiga. Hace un tiempo comentaba con mi amigo el Duque una idea para un corto: la SGAE se volvía el poder tras el poder, eran los amos del cotarro con potestad para hacer y deshacer a su voluntad. Al ritmo que vamos, no será raro que lleguemos a ese punto.

Pero por mi parte no será así. No, hijo, no. Aquí y ahora declaro mi intención de fotocopiar, duplicar, descargar y hacer todas esas cosas que dice que están prohibidas. Dicen, porque actuan como si fuese así. Ejemplo: me compro un DVD virgen. Un porcentaje alto del precio es el puto canon ¿no? Bien. La SGAE no sabe para qué lo quiero, no tiene ni idea de si va a ser usado para grabar una peli que he descargado o para grabar un montón de fotos de mis viajes para poder liberar espacio del disco duro, aunque presuponen la primera opción. Me condenan sin pruebas, la presunción de inocencia se la pasan por el arco del triunfo (algo que yo creía que era inconstitucional). Grabarme la dichosa película es delito, dicen. Entonces ¿por qué tengo pagar un impuesto por ello? Según mi manera de verlo, desde el momento en el que se impone un pago por ello se está legitimando que grabe, copie o reproduzca lo que sea. Así que a piratear se ha dicho. Creo que ésta medida es la más adecuada: la otra opción es, parafraseando a Pérez Reverte, agarrar la escopeta y hacer que lo de Puerto Urraco parezca una merienda campestre.

Así que quiero hacer desde aquí un llamamiento a todos los que, como yo, están hartos del régimen dictatorial al que nos vemos sometidos. Enarbolemos la bandera de nuestro padre espiritual Jack Rackham (o la de Piratas del Caribe, no importa), compremos un parche y un loro e iniciemos nuestra andadura como piratas digitales. Para alguno ya voy tarde con la noticia; otros, como yo, no tendrán ni el emule instalado (mañana me lo descargo, palabra). El caso es que, solo porque me lo prohiben, porque me toca los cascabeles y/o porque me apetece, a partir de éstos momentos soy un pirata. De hecho, y para meterme más en el papel, mientras escribo ésta entrada le estoy dando un repaso al ron jamaicano con hielo. Me pregunto si me prestará la vecina su periquito.


EDITADO 24-O2: Acabo de ver en las noticias que el ínclito y ubérrimo presidente de la Hermandad de los Cuarenta Ladrones, don Teddy Bautista, se va a jubilar con la miserable paga de 24.000 euros al mes, un poco menos de lo que cobra actualmente. Desde la SGAE confirman la noticia y se extrañan del revuelo que ha causado la cifra. Manda huevos, que decía aquel. Si el Alí Babá con nombre de oso se lleva eso al mes ¿cuánto se ingresa el resto de su banda?

Al final voy a tener que empezar a limpiar la dichosa escopeta.